El pastel y las costumbres asociadas con éste provienen de las bodas de la antigua Roma, donde a los esponsales seguía un banquete en el que se servían platillos simbólicos.
Sin embargo, la práctica de comer el pastel es reciente. Originalmente en la antigua Roma se preparaba un pastel especial hecho de harina, sal y agua, que se partía sobre la cabeza de la novia, como signo de fertilidad y buena suerte. A los invitados se les daban algunos pedazos pues se creía que eran amuletos de buena suerte.
En Inglaterra se ideó que se hicieran muchas pequeñas tartas que luego se apilaban. La pareja debía besarse sobre la pila de tartas. La tarta casi siempre se desmoronaba, por lo que hacia mediados del siglo XVII, se cambió la idea de las múltiples tartas por la de un pastel gigante. Esta idea ha llegado hasta nuestros días, en que los pasteles tienen varios pisos.
Ya sea que se trate de un pastel de Boda o de XV Años, la tendencia actual son los pasteles modernos, muy coloridos y sencillos, en forma de torre de dos o tres piezas apiladas una sobre la otra, sin separación entre ellas. A pesar de que las piezas redondas son las más populares, hay una marcada tendecia a que las piezas sean cuadradas o de formas rectas.
Como la tendencia es a personalizar el pastel, ya no hay reglas en cuanto al adorno que se coloca en la parte de arriba del pastel y actualmente se usa menos la figurita de los novios o de la quinceañera. En su lugar se usan listones de chocolate o de dulce, lazos de azúcar o de tela, iniciales de los novios ó el número 15 ó 16 según sea el caso.
La cubierta exterior tiende a ser lisa y rígida que en ocasiones no parece comestible, aunque todos sabemos el exquisito sabor que tiene.
La apariencia tiende a ser multicolor o hacia una combinación de 2 o 3 colores.
Una nueva tendencia es a ofrecer tantos sabores como capas tiene el pastel o icluso varios sabores y colores en una sola rebanada.
Las formas especiales no pueden faltar como los pasteles inclinados o los pasteles en formas muy específicas como el pastel celular ilustrado más abajo.
Los pasteles pequeños para 8 o 10 personas dispuestos uno en cada mesa son un exquisito detalle que los invitados siempre aprecian.
O los pastelillos individuales para cada invitado, servidos por separado o dispuestos en una torre de pastelillos que además de ser una forma práctica de servir contribuyen a la decoración de la fiesta.
De cualquier forma disfruta mucho tu pastel que además será pieza importante al momento de cantarte "Feliz cumpleaños".
Y recuerda que el mejor pastel siempre será el que logre un equilibrio razonable entre el sabor y el diseño.